Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: La alegría, la tristeza, la riqueza, la sabiduría, la vanidad y muchas más, incluyendo el amor. Un día les fue avisado a los moradores que la isla se iba a hundir. Todos los sentimientos se apresuraron a salir de la isla, se metieron en sus barcos y se preparaban a partir, pero el amor se quedó, porque quería quedarse otro rato mas con la isla que tanto amaba, antes de que se hundiese. Cuando por fin estaba casi ahogado, el amor comenzó a pedir ayuda. En eso venía la riqueza y el amor le dijo: riqueza, llévame contigo y ésta le contestó: no puedo, ya hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti. Él le pidió ayuda a la vanidad, que también venia pasando... vanidad, por favor ayúdame: no te puedo ayudar amor, tú estas mojado y vas a arruinar el barco nuevo! Entonces, el amor pidió ayuda a la tristeza: tristeza me dejas ir contigo? Y ella contestó: Ay amor, estoy tan triste que prefiero ir solita.. También pasó la alegría pero ésta estaba tan alegre que ni tan siquiera oyó al amor llamar. Desesperado, el amor comenzó a llorar, ahí fue cuando una voz le llamó: Ven amor, yo te llevo. Era un viejito, pero el amor estaba tan feliz que se le olvidó preguntarle su nombre. Al llegar a tierra firme, él amor le pregunto a la sabiduría: sabiduría, quién era el viejito que me trajo aquí? La sabiduría le respondió: el tiempo. Pero ¿por que sólo el tiempo me quiso traer?, añadió el amor. La sabiduría le respondió: "Porque sólo el tiempo es capaz de ayudar y entender un gran amor".
Me han mandado esta mañana por mail este pequeño y fabuloso cuento con el que imagino que se habrán identificado. Ya es que no tenemos paciencia por nada, yo el primero. El tiempo es el único que da y quita razones, es una frase que á mí me gusta mucho decir. Es que vamos tan rápidos en la vida.., queremos subirnos a todos los trenes tan deprisa, que muchas veces no nos hemos bajado aún del primero y ya queremos subirnos en el segundo. No me gustan aquellos que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y que luego suspiran por regresar a ser niños. No me gustan aquellos que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que ni viven el presente ni el futuro. No me gustan aquellos que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. No me gustan aquellos que viven como si no fueran a morirse, y se mueren como si no hubieran vivido. Ya ven qué bonito todo, yo es que soy de letras y tengo alma de poeta, jeje. Cuídense.

1 comentario:
esto es preciose alfonso y hay mucha verdad en ello, te lo digo yo que tengo un poco mas de experiencia, cuida el amor y dale tiempo, tu madrina
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