Qué pena me dan todas esas personas ancianas que malviven en nuestras ciudades. Me refiero a aquellos que no tienen donde dormir y que su unica posesión es un cartón roto para protegerse de las inclemencias del tiempo. Me refiero a aquellos que sobreviven con 200 euros de pensión y que muchas veces tienen una mísera manzana para alimentarse duarnte dos días. Me refiero aquellos que visten con la misma ropa duarante días porque no tienen dinero para comparse un tambor de ésos de detergente.Son personas que tienen quizás una pequeña casita que compraron en su juventud, pero que en la práctica no tienen nada que llevarse a la boca. Tienen patrimonio, pero no tienen liquidez. Hablamos de personas que ya han vivido lo suyo y que ahora, en la etapa final de sus vidas, se ven abandonados por los suyos, por las institucioones y por todo el mundo que les rodea. ¿Dónde coño están sus hijos? ¿Es que no tienen familia? No somos conscientes de que gracias a ellos tenemos el mundo que tenemos.
No sé, no me imagino a mis abuelos, que en paz descansen los cuatro, en esa situación. Se me parte el alma sólo de pensarlo.

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